cuidados de la madre y su bebé
Introducción Ecografía precoz Ecografía genética Secuencia ecográfica Eco Doppler y Tridimensional La amniocentesis El corazón fetal Galería fotográfica
La fecundación, introducción Semana a semana Cambios del embarazo La piel en el embarazo Molestias articulares El cordón umbilical La placenta Cómo vive mi bebe? Estatura y peso fetal
Control preconcepcional Control prenatal Exposición a toxinas Embarazo: la mujer de 35 Obesidad y embarazo Nutrición y embarazo Sexo y embarazo Ejercicio y embarazo Papel del padre Violencia y embarazo Células madre
Aborto y pérdidas Embarazo ectópico Hemorragias tardías Placenta previa Hipertensión arterial Preeclampsia Eclampsia Embarazo múltiple Parto prematuro Anemia Diabetes gestacional Várices y hemorroides
Rubéola congénita Toxoplasmosis Bacteriuria asintomática La clamidia Vacunación inadvertida Sepsis neonatal
El parto La cesárea El puerperio Cuidados de la herida La lactancia materna Mastitis puerperal Reflexiones postparto
La lactancia materna La piel neonatal Seguridad infantil Carácter y crianza
Dr. Ricardo Gómez B. Dr. Luis De Paz G. Dr. Jesús Iturriza S. Servicio de Eco 3D
Ginecoweb: Dr. Ricardo Gómez Betancourt
Interés ginecológico?

Visita

haz click aqui

PUBLICIDAD
complicaciones infecciosas del puerperio
 
Mastitis

La mastitis se refiere a un proceso inflamatorio mamario ocasionado por una  infección bacteriana. Aunque se puede presentar en mujeres que no están lactando es más frecuente observar esta afección durante el periodo de lactancia materna cuando los cambios anatómicos y fisiológicos que sufren las mamas, aunados al trauma local que ejerce la succión del bebé, las hacen más susceptibles de sufrir lesiones y por ende, infecciones. 

Dr.Ricardo Gómez Betancourt

 
Consideraciones anatomicas y funcionales

Un repaso anatómico 

Las mamas son órganos que se desarrollan en la llamada “Línea de la Leche” de los mamíferos, que va desde las axilas hasta las ingles, pero típicamente localizadas en el tórax anterior por delante de los músculos pectorales, en número de dos.  Digo esto porque no es raro encontrarlas en mayor numero y con variaciones en su localización. 

Las glándulas mamarias están presentes tanto en hombres como en mujeres, pero en estos últimos el escaso tejido presente es atrófico y no funcional.  En las mujeres se comportan como órganos profundamente sensibles a las hormonas femeninas y especialmente a los cambios hormonales de la pubertad (cuando se desarrollan) y el embarazo (cuando se especializan). 

Las mamas están compuestas por 15-20 lóbulos glandulares, separados entre si por grasa, que drenan su producto de secreción (leche) en igual numero de senos o conductos lactíferos que se abren al exterior en 15-20 orificios situados en los pezones.  Rodeando los pezones se evidencia un circulo pigmentado que se denomina areola, en cuya superficie se evidencian unas 20-25 pequeñas pápulas que se denominan tubérculos de Morgagni.  Estas ultimas son glándulas sebáceas que se encargan de lubricar al pezón, especialmente durante la lactancia 

Cambios durante el embarazo: 

Durante el embarazo los senos han sido fuertemente estimulados para que adquieran las condiciones estructurales y funcionales que les permitirán nutrir adecuadamente a un recién nacido.  Estos cambios son los siguientes:  Aumento de la vascularidad y discreta congestión  mamarias Crecimiento de los lóbulos glandulares y contenido de grasa mamarios Crecimiento y dilatación del sistema de canalículos y conductos lactíferos Crecimiento y pigmentación del pezón, de la areola y de los tubérculos de Morgagni.

Cambios después del parto: 

Durante las primeras 24-48 horas después de un parto o cesárea, se produce el reflejo de descenso o “bajada de la leche”.   Por efecto de diversas hormonas (oxitocina y prolactina –entre otras-), y los primeros intentos de succión del bebé, se estimula activamente toda la maquinaria glandular encargada de producir la leche, y las mamas en poco tiempo, se presentan aumentadas de volumen, congestivas, duras, hipersensibles, calientes y dolorosas.  Muy molestas.  Inclusive, puede acompañarse de fiebre con temperaturas de 38-38,5 *C.  Este cuadro es normal y debido al aspecto de las mamas algunos autores le han denominado Mastitis Congestiva aunque no haya un proceso inflamatorio real.  Esta etapa pasa rápidamente y se mejora una vez que la madre empieza a amamantar a su bebé o usa el “Tiraleche” para disminuir la presión intramamaria regularmente.  Ahora vamos al cuadro que nos ocupa en esta oportunidad:  la Mastitis. 

 
Mastitis puerperal

Mastitis Puerperal

Esta entidad representa la patología infecciosa más frecuente del periodo post parto y probablemente la causa más frecuente de infecciones mamarias en la vida de una mujer.   A pesar de esto, la frecuencia con que se manifiesta es bastante baja: 1-3 casos por cada 100 mujeres.  La infección mamaria es tan infrecuente fuera de la lactancia que cuando se nos menciona la palabra mastitis automáticamente pensamos en el periodo post-parto y lactancia materna.  La infección es usualmente unilateral.  Llama la atención que a pesar del trauma repetitivo ocasionado por la succión vigorosa del bebé (aun cuando el bebé ya tiene dientes) los casos sean bastante pocos.  Muchos de nosotros sabemos y muchas han experimentado las molestias que genera la lactancia materna en sus primeros días: dolor y rotura del pezón y la areola, y a pesar de esto la madre es capaz de seguir amamantando sin presentarse mayores problemas. 

Por que se origina? 

Esta es una infección bacteriana de la mama lactante originada por la invasión de bacterias a través de pequeñas fisuras y excoriaciones de la areola y el pezón que han sido producidas por el efecto traumático de la succión del bebé.  Típicamente, la mayoría de los casos se presentan en las primeras semanas después del parto.  Aunque algunos autores dicen que se puede presentar en cualquier momento, lo cierto es que la mayoría de los casos que he manejado han ocurrido entre la segunda y la sexta semana después del parto o cesárea.  Afortunadamente el manejo es muy sencillo y solo un par de veces he tenido que hacer algún procedimiento de cirugía menor. 

Como se manifiesta? 

Una vez que las bacterias han penetrado el tejido mamario a través de excoriaciones de la areola o el pezón, lo mismo que ocurriría con cualquier herida en la piel, las bacterias crecen localmente y se genera una reacción inflamatoria que se empieza a notar por un poco de dolor en alguno de los lados de la mama, especialmente en los cuadrantes externos;  posteriormente se comienza a sentir más caliente esa zona y empieza a aparecer una coloración rosada de la piel localizada sobre el sitio de la infección.  Con cierta frecuencia la paciente cuenta que ha tenido algunos episodios de escalofríos y fiebre (38-39,5*C).  Refiere también que hay dolor cada vez más intenso al tacto o cuando amamanta al bebé pero que cuando vacía la leche de los senos se siente un poco aliviada. Es posible exprimir cierta cantidad de pus a través de algunos de los orificios del pezón.  Casi invariablemente solo se ve afectada una mama 

Como se diagnostica ?

El diagnostico es muy fácil y aunque podría hacerse con solo hablar por teléfono con la paciente (esto es muy frecuente en nuestro país), debe evitarse esta practica ya que los senos deben examinarse exhaustivamente para determinar el grado de afección y descartar complicaciones, dar instrucciones idóneas y seleccionar correctamente el tratamiento. 

Cual es el Tratamiento? 

Tu médico te indicará antibióticos (opcional), analgésicos y te dará instrucciones particulares para tu caso.  La medida más efectiva en el manejo de este problema es vaciar completamente los senos con regularidad:  amamantando, manualmente o usando “Tiraleche”.  Así mismo, se recomienda tomar abundantes líquidos durante el día y utilizar medicamentos para controlar el dolor y la fiebre si existe 

Cuales son las complicaciones? 

La complicación más frecuente es el “Absceso Mamario”:  cuando la infección es tratada tardíamente el crecimiento bacteriano y la lesión tisular son considerables, se establece una cavidad que se llena de pus, la mama se aprecia muy inflamada, caliente y con una zona muy roja y dolorosa.  El aspecto de la paciente sugiere enfermedad, hay malestar general y fiebre, debido al dolor local la paciente no da pecho con el seno afectado por lo que la congestión láctea empeora aun más el dolor que la paciente ya tiene.  Esta complicación puede aparecer en 5-11% de las mujeres que tienen una mastitis. 

Puedo seguir dando el pecho a mi bebé? 

Si.  Definitivamente no debes suspender la lactancia porque, a parte de afectar la nutrición de tu bebé, la leche se acumula en tus senos generando más dolor y más riesgo de generar un absceso mamario.  Aun cuando estés tomando antibióticos (adecuados) no debes suspender la lactancia.  Si llegases a tener un absceso mamario es muy probable que tu médico intente drenarlo quirúrgicamente o mediante el uso de una punción guiada por Eco y te prohíba amamantar a tu bebé.  Sin embargo te indicara que sigas extrayendo la leche para evitar mayor congestión mamaria. 

Como puedo evitar que me ocurra? 

Las medidas son muy sencillas pero la más efectiva es seguir amamantando a tu bebé regularmente.  

·       Aseo frecuente del pezón y la areola con agua.  No uses jabones ni alcohol ya que resecas la piel barriendo la grasa lubricante natural que ella produce.

·       Amamanta frecuentemente a tu bebé, evita dar teteros ya que interrumpes el vaciado de la leche acumulada

·       No uses sostenes excesivamente apretados

·       Si vas a trabajar saca leche con el tiraleche para evitar congestión mamaria

·       Al finalizar cada periodo de amamantamiento puedes colocar Vitamina E en cada pezón para ayudar a mantenerlo hidratado:  tomas una gotita de vitamina E y la colocas en tu dedo para luego aplicarla sobre ambos pezones.  No uses mucha porque le puede saber mal al bebé

·      Toma muchos líquidos durante el día

·      Si tienes algún síntoma fuera de lo usual, o te sientes muy mal, debes comunicarte inmediatamente con tu médico.  En realidad nunca es bueno automedicarse sin una evaluación especializada. 

Finalmente, recuerda: la lactancia materna es un milagro de la naturaleza, es inimitable e insustituible.  Rara vez hay algún problema que contraindique su uso y así, la atención adecuada de las mamas evitara que surjan situaciones que podrían llevar a la suspensión de este milagroso recurso de la especie humana.

 
Medidas aplicables en la mastitis: esquema ampliado

Continúa dando pecho, empezando por el lado afectado

Si tu bebé no se siente bíen, o no quiere mamar del pecho afectado, o tus molestias son tan severas que no puedes amamantar del lado afectado, vacía el seno afectado con el tiraleche

Considera reposar en cama por unas 48 horas

Toma mucho líquido

Disminuye tu ingesta de sal

Usa los analgésicos/antipiréticos indicados para controlar las molestias y la fiebre

Usa compresas de agua fría para controlar inicialmente la inflamación; luego, usa compresas tibias para estimular el descenso de la leche

Masagea las mamas desde la base hacia el pezón para ayudar el drenaje (purulento, en ocasiones) en la mama infectada

Evita usar sostenes apretados o pezoneras rígidas

Evita usar sostenes con ballenas y la ropa muy ajustada

Lávate las manos antes y después de manipular el seno infectado  Puedes seguir usando las cremas y emolientes (las aprobadas) de la areola y el pezón

Evita posiciones de lactancia en las que el bebé tenga que halar mucho tu pezón

La dosis que llega al bebé es tan baja que puedes y debes seguir dando el pecho

Comunícate con tu médico a las 48 horas de haber iniciado el antibiótico para evaluar tu respuesta: para este entonces ya no deberías tener fiebre y el dolor habrá mejorado notablemente, asi como el área roja de la mama

Si pasadas las primeras 48 horas no has obtenido mejoría planifica una visita con tu especialista

 
3D precoz

 
Doppler fetal

 
3D estandard